Homeschooling y Charlotte Mason

Laura me ha invitado a compartir un artículo o blog post para la Plataforma para la Libertad Educativa, y sugirió que escribiera sobre nuestro método o filosofía educativa, y más adelante quizá os comparta otro artículo sobre lo que hubiera hecho diferente en los primeros años (ya que mis hijas tienen sólo nueve y once años).

Para quien no nos conozca, somos una familia de cuatro, los papis y dos niñas, que vivimos en Houston, Texas. Mi marido es de Malta, y yo nací en Madrid. Llevamos en USA 22 y 19 años respectivamente, y nuestras hijas nacieron aquí.

Yo vine a trabajar como maestra de parvulitos por cuatro años, otro en primero, y otro en segundo. A los seis años salí embarazada de mi hija mayor y me retiré de las escuelas hasta la fecha.

 

Conocimos a una familia que educaba en el hogar, lo cual nos parecía cavernario. Pero en poco tiempo pasamos de criticarlo a pensar en hacerlo nosotros también.

Embarazada de mi hija mayor, conocimos a una familia que educaba en el hogar, lo cual nos parecía cavernario. Pero en poco tiempo pasamos de criticarlo a pensar en hacerlo nosotros también. Y aquí estamos, con mis hijas en “quinto”, y “tercero”.

Esos primeros años leí a John Taylor Gatto y John Holt, también a Ruth Beechick, y amigas homeschoolers me regalaron la obra de Charlotte Mason y el libro de introducción de Karen Andreola.

 

Los primeros años más que pasarlos aprendiendo del método de Charlotte Mason (aunque siempre me interesé por ella), los pasé algo consumida en querer probar a los demás que lo que hacíamos era estupendo

Los primeros años más que pasarlos aprendiendo del método de Charlotte Mason (aunque siempre me interesé por ella), los pasé algo consumida en querer probar a los demás que lo que hacíamos era estupendo, y también me picó el gusanillo de probar muchas cosas con las niñas, escribir en blogs,

No me gusta decir que el método de Charlotte Mason funciona, porque su influencia no se limita a un método, y su presencia en el mundo educativo fue sobre todo una reacción al utilitarismo Herberiano. Otra de sus citas famosas es la de que, al final de la educación, no es cuánto sabe el chico, sino cuánto le importa aquello que sabe. Ella nos apunta a un paradigma educativo, no a prácticas o aplicaciones para transformar a los niños ni para obtener resultados. Charlotte Mason considera la labor y rol del maestro de gran importancia, no la personalidad del maestro, ni cuánto sabe, ni si presenta lecciones atractivas, sino el que el maestro sepa cómo aprendemos todos, y sea él el primero sometido a un aprendizaje honesto de todo lo que hay por aprender. Ella consideraba obligación de los padres (incluso si iban a llevar a sus hijos a un colegio), el que se informaran y preguntaran qué es la educación para ellos, y que estuvieran al tanto de la educación de sus hijos de manera activa. Charlotte Mason insta al maestro a que sea estudiante de por vida. Cuando he seguido algunas de sus prácticas con la intención de que sean mis hijas quienes hagan todo aquello (sea estudio de la naturaleza, lectura, matemáticas, artes, etc.), las niñas normalmente no se han interesado por todo aquello en absoluto. Uno ha de llegar a amar lo que hace y lo que aprende, y ofrecérselo a los hijos de manera honesta. Charlotte Mason nos recuerda que cada niño tendrá unas tendencias, por lo que es muy importante ofrecerle un festín amplio, pero nos recuerda que no debemos estar examinando a los niños, nos dice que de lo que les ofrezcamos posiblemente el 90 por ciento lo olvidarán, y nos insta a variar las lecciones y respetar el ritmo de cada niño. Lo interesante es que cuanto más amo y valoro lo que la vida nos ofrece, el alimento espiritual, intelectual y físico a disposición de todos, cuanto más veo todo aquello a nuestro alcance, mi fe en esta filosofía educativa crece. Con Charlotte Mason hemos tenido el placer de aprender y gozar de las ideas de muchísimos libros vivos, he aprendido a observar junto a ellas, y cada año descubrimos o mejoramos en áreas del saber que creíamos estar reservadas para una élite. Y no lo hacemos por presumir, sino porque gracias a otras familias que nos inspiran, y gracias a Charlotte Mason, creemos que todo lo que nos rodea está a nuestro alcance, y que somos capaces de establecer nuestras propias relaciones y conocer a Dios, a otras personas, y saber del mundo.

 

Charlotte Mason nos recuerda que cada niño tendrá unas tendencias, por lo que es muy importante ofrecerle un festín amplio, pero nos recuerda que no debemos estar examinando a los niños, nos dice que de lo que les ofrezcamos posiblemente el 90 por ciento lo olvidarán, y nos insta a variar las lecciones y respetar el ritmo de cada niño. 

 
Se ha dicho que Charlotte Mason es flexible y rigurosa. Esto describe su filosofía perfectamente. Flexible porque cada uno va a tomar las ideas y conectarlas de diferente manera, cada niño y padre, cada persona que aprende, va hacerlo a un ritmo diferente y con distintas capacidades, pero todos creceremos en nuestro proceso. Rigurosa porque Charlotte Mason sabe todo lo que el pasado nos ofrece, todo lo que aquellos que conocieron un campo del saber con inteligencia y pasión nos han dejado, sobre todo en los libros, y sabe que es importante que entre todos sigamos pasando el listón del saber desde el pasado, hasta el presente, y para el futuro. Cuando comencé a pensar en qué plan de estudios seguir con las niñas, no me gustaban los currículos encasillados, que vienen en cajas, que vienen con instrucciones o manuales que lee el padre o maestro, y preguntas para los niños. Esto me parecía artificial. Y no seguir nada más que nuestra propia curiosidad, me parecía penoso, sobre todo dado que mi educación y exposición a lo bello, bueno y meritorio de aprenderse y disfrutarse era muy deficiente. Había tirado la toalla hasta cierto punto, no pensaba que hubiera nada en lo que conocía como un currículo tradicional de escuelas que quisiera volver a aprender, y menos soltar esos rollos a mis hijas. No me sentía con fuerzas para obligarlas a pasar por los libros de texto y exámenes anodinos a los que me sometí en mi infancia. Pero navegar sin compás, a merced de lo que la vida nos ofreciera, me pareció también limitado. Ofrecer lo que yocreía que ellas debieran aprender, o lo que veía a otros hacer, me parecía también deshonesto
 
Entonces, ¿qué currículo seguir? Es cuando encontré Ambleside Online. Ambleside Online es un currículo en inglés que sigue los principios y sugerencias del currículo que Charlotte Mason diseñó para sus escuelas con participación de muchas otras personas, y también una comunidad y foro en el que nos ayudamos a seguir el currículo y en el que las madres leemos juntas, y en el que alimentamos nuestra mente con estas vitaminas, además de apoyarnos en todas las demás cosas de la vida que nos preocupan y nos ocupan. Este currículo se basa en ideas, no en hechos secos y aislados. El niño aprende él mismo, el padre o maestro sólo es compañero. Nosotros leemos, observamos, y reflexionamos sobre lo que otros que saben nos han dejado, (literatura, arte, historia, geografía, ciencias, poesía, himnos, canciones, artesanía, música, deportes…) Como maestros, los padres no tenemos que saberlo todo (esto sería de todo punto imposible), sino abrirnos a todo lo que otros están aprendiendo, y ver cómo todos los niños llegan a interesarse y aprender por ellos mismos. Los guiamos y con otros nos ayudamos para ir pasando de una fase a otra según crecen y sus necesidades con ellos.
 

Como maestros, los padres no tenemos que saberlo todo (esto sería de todo punto imposible), sino abrirnos a todo lo que otros están aprendiendo, y ver cómo todos los niños llegan a interesarse y aprender por ellos mismos.

 

Pero el mismo currículo de Ambleside Online fue difícil para mí. Esta nos ofrece innumerables posibilidades, somos capaces de ver cómo otros llevan a cabo esta educación, y en particular, este currículo. Por ello, he pasado varios años de comparación constante y de querer emplear la filosofía de Charlotte Mason manteniendo aún mi viejo paradigma utilitarista (seguir a Charlotte Mason para que las niñas obtuvieran tal o cual resultado como veía en otras familias). Es de hace poco hasta ahora que estoy ganando confianza y creciendo las alas para volar por nuestra cuenta y celebrar quiénes somos y cómo todos continuamos aprendiendo.Las niñas están en sus años educativos fundacionales, en su proceso hacia el aprendizaje autónomo, y nosotros, los padres, como guías, aprendiendo por primera vez, y disfrutando de esta gran oportunidad de educarnos por el amor al conocimiento por sí mismo, y todo lo que esto nos ofrece como individuos en todas nuestras facetas. Aquel que aprende por el amor a aprender, es alguien que disfruta y cumple con sus obligaciones mundanas y prácticas, y alguien con inquietudes intelectuales y respeto hacia los demás.

 Aquel que aprende por el amor a aprender, es alguien que disfruta y cumple con sus obligaciones mundanas y prácticas, y alguien con inquietudes intelectuales y respeto hacia los demás.

 

Por último, si bien los principios educativos y la filosofía educativa de Charlotte Mason están al alcance y son para todo el que los quiera seguir en mayor o menor medida, Charlotte Mason era una persona creyente para la que aprendizaje y cristiandad eran una misma cosa. La educación es para ella, primero que todo, una relación con Dios, con las personas y el mundo por Él creados. El contenido mediante el cuál uno aprende le importaba, ella pensaba que el contenido mediante el que nos llegan las ideas, aquello que escogemos, ha de ser sólo lo bello, lo bueno, y lo verdadero.
 
Silvia Cachia

 

 

 

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